La venganza como musa inspiradora

El maestro y Margarita
por Mijaíl Bulgákov
#1853 – Novela satírica

ilustracion-novela-bulgakov_5La venganza es uno de los grandes temas de la literatura. Desde las clásicas tragedias griegas hasta obras más cercanas como El conde de Montecristo de Alejandro Dumas o Moby Dick de Henry Meville han hecho uso de dicho tema como diapasón y tono de su obra. Mas, hay pocas obras en las que la venganza no sea simplemente el tema sino que, además, resulte parte constituyente y esencial en su creación. Es más, poquísimas novelas, más o menos contemporáneas, pueden concebirse –y definirse- dentro del género trágico –tragedia como compasión y espanto; tragedia como catarsis y destino-. Dentro de este selecto club se encuentra El maestro y Margarita que, de hecho, no es sólo una gran tragedia, a su vez, es una maravillosa comedia y, también, una arma de venganza en sí misma; un baladro desvergonzado en busca del desquite y la reparación; un arpón en busca de la tan ansiada satisfacción empuñado por la propia mano de Mijaíl Bulgákov (1891-1940) que, con esta novela, bien pudiera haberse ganado el seudónimo, dentro de la literatura rusa, de Capitán Ahab o, si se prefiere, Edmundo Dantés, por la búsqueda incontenible y pujante de resarcimiento de su gran tragedia.

El maestro y Margarita vio la luz en 1966 –aunque este dato no es del todo cierto, pues no fue hasta 1973 cuando se publicó una versión verdaderamente completa de la obra-, esto es, más de treinta años después de que Mijaíl Bulgákov comenzara a redactarla. ¿Qué debió suceder para que la considerada como su obra maestra tardara casi cuarenta años en ser publicada? ¿Censura? Sin duda. La historia es bien sabida por todos aquellos que se hayan interesado por los autores literarios de la época soviética. No obstante, el caso de Bulgákov es uno de los menos sorprendentes, ya que la inocencia del autor ucraniano, rayante en la incredulidad, resulta casi tan tragicómica como sus obras.

ilustracion-novela-bulgakovAntes de que Maestro y Margarita viera la luz, Burgákov ya había publicado Morfina, Corazón de perro o La guardia blanca. Trabajos en los cuales se podía observar su peculiar sentido del humor, su prosa afilada y sarcástica y una capacidad gogolesca para imprimir en sus personajes el carácter y la peculiaridad rusa. Para cuando su obra magna hubiera de haber visto la luz, Bulgákov trabajaba en el Teatro de Arte de Moscú junto a Konstantin Stanislavsky traduciendo y dramatizando diversas novelas –entre las que se encuentra la versión teatral de La guardia blanca, titulada Los días de los Turbin-. Por lo que, si bien no era un escritor muy soviético, dado que sus obras no recibían críticas demasiado buenas, sí que era un miembro, de facto, de la intelligentsia literaria moscovita. Empero, Bulgákov nunca estuvo de acuerdo con el régimen, nunca fue, ni siquiera en su convulso y belicoso origen, partidario de los bolcheviques; ya en Corazón de perro realiza una ferviente crítica a los miembros del Partido y, posteriormente, en La guardia blanca –su primera gran novela-, de forma infantil e inocente, ensalza y honra, a sabiendas de lo que le podía llegar a suceder en el plano personal, la figura de los hermanos Turbin. ¿Qué tienen estos Turbin? Alexéi, Elena y Nikolái son abiertamente contrarios al ejército rojo y, además, ucranianos. Por lo que no resulta de extrañar que, con los años, constituyesen, una vez que esos meros personajes de novela se hubieran encarnado en una obra de teatro, en soga y mordaza de la voz y el talento creativo de Bulgákov.
Aunque la candidez de del autor no se detuvo ahí. El escritor ucraniano, no satisfecho únicamente con su retrato de los blancos hermanos Turbin y de todo aquello que representaban, y ya víctima de persecuciones, prohibiciones, insultos y alteraciones en sus textos, escribe una serie de misivas a Stalin –recopiladas, en su mayor parte, en un maravilloso libro titulado Cartas a Stalin: Mijaíl Bulgákov y Evgeni Zamiatin, publicado por Veintisiete Letras- con el fin de que ceje esta persecución o de que, en el último de los casos, le sea concedida la libertad, o sea, el exilio. El contenido de estas cartas es de una sinceridad tal que impacta por su simplicidad y pureza:

Acabo de saber que han sido prohibidas las representaciones de las obras Los días de los Turbín y La isla púrpura. El apartamento de Zoika fue retirada en la pasada temporada, después de 200 representaciones, por orden de las autoridades. De modo que, en la presente temporada teatral, todas mis obras se encuentran prohibidas, incluyendo Los días de los Turbín, que ha sido representada cerca de 300 veces.
[…]
Todas mis obras han recibido críticas desfavorables, monstruosas; mi nombre ha sido difamado, no sólo en la prensa, sino también en obras como la Enciclopedia Soviética y la Enciclopedia Literaria.
[…]
Impotente para defenderme, en distintas ocasiones he solicitado un permiso para dirigirme al extranjero; aunque tan sólo sería por un breve periodo de tiempo. Sólo he recibido negativas…
[…]
Al cabo de diez años mis fuerzas se han agotado; no tengo ánimos suficientes para vivir más tiempo acorralado, sabiendo que no puedo publicar, ni representar mis obras en la URSS. Llevado hasta la depresión nerviosa, me dirijo a Usted y le pido que interceda ante el gobierno de la URSS para que me expulse, junto con mi esposa L.E. Bulgákova, que se suma a esta petición.

La petición de exilio fue rechazada.

¿Qué le queda, por tanto, a un autor silenciado, malmirado y criticado con violencia. Inhabilitado para publicar algo digno y honesto en su país como, también, impedido para abandonarlo y recobrar, así, la libertad? A ese autor le queda poco más que la pataleta, el desengaño, la bofetada y la venganza… ¡Oh, la venganza!

Y es esta tragedia, la suya y la de su mujer, la del escritor silenciado, humillado y mutilado, la del hombre sin dignidad ni libertad, la que origina una obra extraña por su temática, estructura y estilo, pero fresca, inaudita, nueva y audaz por todos aquellos elementos inesperados y fantásticos –nada habituales en la novelística soviética-. Una novela de infinitos detalles y lecturas, con una fuerza arrebatadora y de mil y una lecturas críticas… El maestro y Margarita.

LA OBRA

La novela (que contiene en sí tres novelas) se desarrolla en tres escenarios. El primero es Moscú en la década de 1930. El segundo escenario es la Jerusalén de Poncio Pilatos. El tercer escenario es aquél en el que Margarita sirve de puente.

ilustracion-novela-bulgakov_3La interacción de fuego, agua, destrucción y otras fuerzas naturales acompaña los acontecimientos de la novela del mismo modo que la luz y la oscuridad, el ruido y el silencio, el sol y la luna, las tormentas y la calma, y otros poderosos polos opuestos.

ilustracion-novela-bulgakov_2En último término, la novela trata de la interacción entre el bien y el mal, la inocencia y la culpa, el valor y la cobardía, explorando estos temas como la responsabilidad hacia la verdad cuando la autoridad la niega y la libertad de espíritu en un mundo que no es libre. El amor y la sensualidad son temas dominantes de la novela. El amor que Margarita siente por el Maestro la conduce a abandonar a su marido, pero emerge victoriosa y no acaba bajo un tren. Su unión espiritual con el Maestro es también de tipo sexual. La novela es un torrente de impresiones sensuales, aunque la vacuidad de la gratificación sensual sin amor se ilustra de vez en cuando en pasajes satíricos. Del mismo modo, la estupidez de rechazar la sensualidad en nombre de una respetabilidad vacía es ridiculizada en la figura de la vecina de Natasha.

La novela está muy infuida por el Fausto del alemán Goethe. Parte de su brillantez estriba en el hecho de que se asienta en diferentes niveles que pueden ser leídos como hilarantes bufonadas, profundas alegorías filosóficas y punzante sátira socipolítica y crítica, no sólo del sistema soviético, sino de toda la superficialidad y vanidad de la vida moderna en general – el jazz es uno de los blancos preferidos, de modo ambivalente como otros muchos elementos presentes en el libro en cuanto a la fascinación y revulsión con el que aparece. La novela está llena de elementos modernos como un manicomio, radio, calles y comercios, automóviles, camiones, tranvías y viajes por avión. Existe poca nostalgia evidente por los “buenos tiempos” – de hecho, el único personaje del libro que menciona la Rusia zarista es el propio Satán.

ilustracion-novela-bulgakov_4La narrativa es brillante en el hecho de que Bulgákov emplea estilos completamente diferentes en las diferentes secciones. Los capítulos de Moscú, que afectan al mundo más “real e inmediato”, están escritos con un ritmo más vivo y un tono como de farsa, mientras que los capítulos de Jerusalén – las palabras en la ficción del Maestro – están escritos en un estilo hiperrealista. El tono de la narración cambia libremente de la jerga de los burócratas soviéticos al impacto visual del cine negro, de sarcástico a inexpresivo o lírico, según mandan las escenas. A veces la presentación se realiza desde la perspectiva de una voz omnisciente, a veces como si el lector fuera parte de la escena. Decenas de personajes están en el centro de las escenas en diferentes ocasiones (un reconocimiento al espíritu colectivo ruso que agradaría a Tolstói), y las figuras son memorables por su significado más que por el lugar que ocupan en la novela. Es vertiginosa y desvergonzadamente escénica. Incluso llega a emplear algunos elementos de horror macabro.

El libro quedó inconcluso y los capítulos finales son borradores que Bulgákov añadió tras el manuscrito original. Esta peculiaridad apenas puede ser percibida por el lector ocasional, excepto quizá en el último capítulo de todos, que se lee como notas sobre el modo en que los principales personajes vivían en la imaginación del autor.

A lo largo de la novela, caen victimas de su pluma corruptos arribistas, burócratas y aprovechados y, de modo más general, escépticos y descreídos del espíritu humano. Desfilan en ella temas como la vanidad, avaricia y credulidad de los nuevos ricos. La cobardía, confianza, traición, apertura intelectual, curiosidad y redención son prominentes en sus páginas.

Basadas en  El maestro y Margarita se han hecho -hasta ahora- siete adaptaciones cinematográficas y una ópera .

Fuentes: Juan Carlos Calderón (Un libro abierto), Wikipedia.

w_boton_leer-libroEdición impresa en papel disponible en nuestra Biblioteca (libro nro. 1853)

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