Músicos. El oficio de la melodía y su historia

Edible mozarts, Cafe Demel, Vienna - mozzercork

La música es un arte muy presente en nuestras vidas gracias a las grandes figuras musicales. Las mejores canciones de la historia son fruto de un duro trabajo

Según la Real Academia Española la palabra música tiene 10 significados diferentes y todos ellos definen perfectamente lo que es el fenómeno musical. Si preguntáramos a diversas personas por la calle lo que es para ellos la música, probablemente obtendríamos muchísimas más respuestas diferentes y no por ello desacertadas. La más simple de todas estas definiciones sería la primera que la RAE nos ofrece: Melodía, ritmo y armonía combinados. Pero esto se amplia cuando tomamos consideración de las sensaciones que la música despierta en las personas, o cuando tenemos en cuenta el origen de esa melodía, ritmo y armonía.
La música es algo que ha estado ligado al ser humano desde la misma concepción de la especie. Los hombres y mujeres prehistóricos comenzaron a oír la música en la propia naturaleza y lo consideraron un regalo de los dioses. No se sabe mucho acerca de la música en su nacimiento, y por tanto, se desconoce el origen de los primeros músicos. Sin embargo, la teoría más extendida es que comenzaron con pequeñas series percutidas, para, más tarde, con la aparición del lenguaje, utilizar el único instrumento que poseían: su propia voz.
A pesar de ser la música algo tan etéreo e intangible, es un elemento muy presente en la vida de la gente. Voluntariamente o no, nos pasamos el tiempo escuchando música y probablemente no pase un solo día sin que escuchemos al menos un retazo de algo, ya sea una canción, un jingle en la radio, o la música que avisa del inicio del telediario. Pero esa música, siempre presente, a la que ya nos hemos acostumbrado, es obra de otras personas con la fantástica capacidad de crear algo tan hermoso como una melodía. Los músicos son el canal que une el maravilloso mundo de la música con el nuestro, son los que tienen el poder de embelesar o repeler nuestros oídos y de crear un sinfín de emociones en quien escucha sus creaciones. La figura del músico está ligada al nacimiento mismo de la música, aunque esta creación ha sufrido diversos cambios a lo largo de la historia: desde ser la herramienta de trabajo de los juglares con sus poemas épicos, pasando por el entretenimiento de los burgueses, hasta terminar en la publicidad y los jingles radiofónicos en el siglo XX y los grandes éxitos de la actualidad.

rockbotz_Hernan Silenus
Rockbotz © Hernan Silenus

El músico ha de reunir todos los componentes que forman la música y hallar la combinación exacta de estos para lograr transmitir exactamente lo que busca transmitir con su música. A pesar de que a nosotros la música nos llegue como algo natural, y de que Beethoven y Mozart compusieran sus primeras piezas a edades muy tempranas, detrás de una pieza musical hay una ingente cantidad de trabajo en la que pocas veces se hace hincapié. No hay que olvidar que, a pesar de lo prematuros que fueron estos compositores, ambos tenían la influencia y formación necesaria, a edades ya muy tempranas, para interpretar y componer pequeñas piezas. Un músico ha de tener conocimientos de ritmo, armonía tonal, escalas, timbres,… todo ello con la finalidad de encontrar la combinación perfecta para cada pieza concreta. Debe saber que los instrumentos de cuerda como el piano son ideales para melodías que transmitan tristeza o melancolía, mientras que instrumentos de percusión representan más la fuerza del sonido, marcando el ritmo; o que los de viento evocan sensaciones más alegres, como norma general.
La figura del músico empieza a hacerse clara ya en la Antigua Grecia, donde los grandes pensadores de la época investigaban el origen del sonido y todas sus características hasta conseguir establecer las normas musicales que más influencia tuvieron posteriormente. Sin embargo, los músicos propiamente dichos de la Grecia clásica se dedicaban al teatro, tanto comedia como drama, y a las ceremonias religiosas. Estos usos de la música se mantuvieron durante todo el periodo del Imperio Romano y la Edad Media, cuando aparecieron los juglares, para el entretenimiento del público fuera del teatro, y el canto gregoriano en las iglesias.
Con la llegada del Renacimiento, la figura del músico sufre diversos cambios que favorecen el auge de esta profesión hasta llegar a la idolatría de la actualidad. Los músicos, hasta entonces errantes o dependientes de la iglesia, pasan a componer a cambio de una retribución para los nobles de la época, que querían músicos propios para amenizar sus eventos. Algo similar pasó en la Iglesia, ya que se contrataban músicos concretos para los actos más relevantes. También es en el Renacimiento cuando la figura de los luthiers o lauderos, artesanos que creaban y reparaban instrumentos musicales, encuentran la fama por primera vez, oficio que llega hasta a su pleno auge gracias a familias como la Stradivarius o la Amati, ambos conocidos por sus  fantásticos violines. Poco después, en el período Barroco, se consolida la unión entre el teatro y la música que se llevaba gestando desde la Antigua Grecia: nacen la ópera y la zarzuela. Esto supone un nuevo método de expresión para los músicos ya que sus obras comenzaban a tener una permanencia en la historia que nunca antes se había imaginado. Fueron los inicios de la ópera actual, que nos ha brindado la oportunidad de escuchar voces como la de Luciano Pavarotti o la de Renata Tebaldi con toda su fuerza e intensidad, y también fueron las bases necesarias para el nacimiento del musical cinematográfico actual.

Os fantasmas da Ópera em Campinas_CPFL Cultura
Os fantasmas da Ópera em Campinas © CPFL Cultura

 El clasicismo y romanticismo son las épocas doradas de la música y por tanto de los músicos que vivieron en este tiempo. Debemos al siglo de la razón los más conocidos compositores de música de la historia, entre los que encontramos a Bach, Mozart, Beethoven o Haydn. Es en esta etapa histórica cuando los músicos se independizan de la aristocracia y de la Iglesia de modo que tienen una mayor libertad de expresión. Los músicos, hasta entonces, se habían limitado, en general, en componer aquello que les pedían en cada ocasión sin poner demasiado de ellos mismos en sus creaciones. Es durante el clasicismo cuando se alcanza la perfección formal de la música la que se aspiraba llegar en la Antigua Grecia, sin embargo, el Romanticismo romperá con estas normas dando la oportunidad a los músicos de manifestar con su obra sus verdaderos pensamientos y emociones. La música comienza a ser algo más íntimo.

 La expansión de los conservatorios, tal y como los conocemos hoy en día, favoreció la aparición de muchos más músicos independientes con ganas de componer e interpretar ya que se veían mucho más preparados para ello que nunca antes. En esta época, eran los propios profesionales de la música, que comenzaban a tener una ingente fama, los que preparaban a las nuevas generaciones que los sustituirían.

 Es en el siglo XIX, tras la Revolución Francesa, cuando aparece la distinción entre compositores e intérpretes. Mientras que los compositores son los artistas originales de la música, siendo los creadores de esta, los intérpretes leen y representan estas piezas creadas por los primeros. Estos intérpretes han de saber mantener las sensaciones y el mensaje de las composiciones originales sin que nada de lo que el compositor plasmó se pierda. Actualmente, y al contrario de lo que pasaba en el siglo XIX, en la mayoría de los casos, son sólo los intérpretes los que son conocidos por la gente, salvo en el caso de los compositores que se encargan de hacer llegar al público su música a través de ellos mismos. También es en este siglo cuando nacen las famosas orquestas de pueblo o charangas. Estas orquestas, aún en la actualidad, se encargan de amenizar las fiestas regionales con todo tipo de músicas  que van desde canciones propias del lugar en el que tocan, hasta canciones y mezclas musicales propias.

Graffiti decoration of the Prince Albert Pub in Brighton_BMiz
Graffiti decoration of the Prince Albert Pub in Brighton © BMiz

 En el bagaje de creaciones de los músicos-compositores también aparecen los géneros musicales tal y como los conocemos hoy en día. Estos géneros aparecen en el siglo XX con la necesidad de los músicos de experimentar hasta llegar a personalizar sus creaciones hasta lograr un estilo con el que pudieran sentirse identificados sin depender de lo hecho hasta el momento. Buscando romper con las formas establecidas en los siglos anteriores. Con el paso del tiempo, estos géneros musicales han ido haciendo, poco a poco, mella en la sociedad hasta el punto de que llegó a hablarse de que la gente se separó por los géneros de música que escuchaban. Dentro de los distintos géneros, los diferentes representantes de estos tipos de música llegaron a convertirse en modelos a seguir por las masas o llegaron a ser los héroes de las generaciones a las que pertenecieron e impresionaron. Esto se ve sobre todo en la influencia de músicos como John Lennon, Kurt Cobain, Freddy Mercury o Michael Jackson, que en la actualidad se han convertido en auténticas instituciones en los más diversos círculos. Tanto es así, que los grupos musicales más conocidos y con más renombre como pueden ser The Beatles o Queen son las mayores influencias de los músicos actuales y algunos de los grupos tributo a estos “clásicos” mueven a casi tanta gente como lo hicieron los originales.

 A pesar de las características generales de la historia de la música, siempre ha habido en la población un deseo de independencia y de singularidad. Es gracias a esto que nace la música popular y, con ella, los instrumentos regionales propios de cada sitio. Cada lugar tiene una música con la que se siente identificado y que define su forma de vida y el lugar donde vive y es gracias a este sentimiento y ganas de ser únicos, que nacen por ejemplo los cantaores en Andalucía o los mariachis en México.

carteles de diversos conciertos en las calles_cristina sestayo
Carteles en las calles © Cristina Sestayo

 Algo curioso del oficio de músico es que es una de las pocas profesiones que no discriminan ni por estatus social, ni por capacidad monetaria, ni por raza, ni por sexo: cualquiera puede ser músico, aunque eso no implique que sea bueno o llegue a ser famoso. Es difícil decidir si el músico nace o se hace, pero lo que está claro, es que para llegar a ser un músico de calidad, hace falta, como en todas las artes, una enorme dedicación a las obras creadas y no olvidar nunca que, pase lo que pase, el espectáculo debe continuar.

Fuente: Cristina Sestayo García, estudiante de Comunicación Audiovisual, Universidad de A Coruña, España. En revista Mitos.

 

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