Mankell escribe sobre su cáncer

HMankell
HENNING MANKELL

El escritor sueco Henning Mankell está próximo a iniciar el tratamiento necesario para superar el cáncer que le fue diagnosticado hace un mes. En su segundo texto sobre el proceso describe la larga espera que vivió entre el diagnostico, la confirmación de la enfermedad y el inicio del tratamiento. Lea su escrito sobre el tema.

A comienzos de enero el novelista sueco Henning Mankell fue diagnosticado con cáncer en el cuello y un pulmón durante una visita a Estocolmo (Suecia). Desde entonces decidió escribir en su columna, en el diario Göteborgs-Posten de su país, el proceso que vive enfrentando a esta enfermedad.

Después de ser diagnosticado con cáncer a principios de enero, emprendí un viaje de 10 días descendiendo al infierno. Recuerdo ese momento como una niebla, un estremecimiento mental que ocasionalmente transmutó a una fiebre imaginada. Momentos breves y claros de la desesperación. Y toda la resistencia que mi fuerza de voluntad pudo reunir.

Mirando hacia atrás, ahora puedo pensar de todo esto como una pesadilla larga e interminable que aparecía sin importar si estaba dormido o despierto.

Entonces empecé a trepar por fuera del agujero. Creo que ahora estoy de nuevo en el nivel del suelo.

Yo soy un hijo de los años 40 y creo que todos los de mi generación asociamos automáticamente el cáncer con la muerte. Aunque yo sé, como los demás, que los estudios que se han realizado sobre cáncer han avanzado de manera increíble en los últimos 50 años y que cáncer no es sinónimo de un final inevitable, sin duda, la vieja creencia permanece en algún lugar dentro de mí.

He contrarrestado mi falta de conocimiento leyendo sobre el tema tanto como puedo. Y no menos importante escuchando a los médicos y el personal médico que me encuentro en el Hospital Universitario Sahlgrenska en Gotemburgo.

Un día mi esposa, Eva, me dijo: “Deberías escribir acerca de esperar. Los diagnósticos de cáncer y el tratamiento del cáncer implican esperar.  Y es difícil para todos los involucrados”.

Tiene razón, por supuesto. Pero hay un aspecto de la espera que es esencial: se trata de médicos, patólogos y otros análisis meticulosos realizados por  el equipo clínico para determinar el tipo preciso de los tumores que estoy sufriendo, y qué tratamiento puede ser más eficaz.

Cuando hablo con V, una especialista pulmonar que estuvo activa hace 20 años, dice que en comparación con las sustancias medicas existentes hoy en día, que pueden ser elaboradas más o menos “a medida” para el tratamiento de tumores específicos, lo que se le suministraba a los pacientes en esa época era “matarratas”.

Esta espera puede ser difícil, a veces insoportable: pero no hay nada que uno pueda hacer al respecto. Esta espera es inevitable, siempre que no haya cuellos de botella que retrasen el proceso de forma innecesaria. Naturalmente, durante la espera, uno se siente totalmente impotente .

En mi caso, los 10 o 12 días que pasaron mientras esperaba, estuvieron llenos de un tipo muy especial de miedo: tengo una metástasis en una vértebra cervical. ¿Acaso había tenido tiempo de propagarse por mi cerebro? De ser así la batalla había terminado incluso antes de haber comenzado, creía yo.

Cuando Eva y yo nos sentamos con el Dr. M y ella dijo que no habían encontrado nada en mi cerebro, ese fue un momento de gran liberación . Mi cáncer era tan grave como antes, pero toda la espera – que a veces había sido horrible – había sido recompensada con una noticia positiva. Y yo sabía que los médicos y otro personal habían estado trabajando tan rápido como les fue posible.

Pero mis pensamientos están con aquellos que no tienen a nadie con quien puedan compartir la angustia asociada a la espera. Las personas cuya afección no es clara, y que pueden verse obligados a esperar más tiempo del necesario antes de que se haga el diagnóstico y el tratamiento inicie.

También hay esperas innecesarias en la atención del cáncer debido a la falta de personal, la burocracia y los titubeos legales. Lo sabemos.

Durante las últimas semanas he asistido a un sinnúmero de clínicas en el hospital Sahlgrenska y he visto personas dedicadas, competentes y trabajadoras. Algunos de ellos nunca parecen tener ningún tiempo libre. Y todos ellos parecen estar impulsada por una determinación para reducir los tiempos de espera de las personas tanto como les sea posible. Pero no se necesita ser un genio para darse cuenta de que no hay suficiente personal. Y  ni siquiera hablamos del salario que el personal médico recibe.

Dentro de la atención del cáncer, las diversas dimensiones de espera nunca deben ser olvidadas. Estoy convencido de que muchas personas sufren innecesariamente, ya que ni siquiera saben a dónde acudir para recibir apoyo.

Ahora, a principios del mes de febrero, un mes después de que se descubrió mi cáncer faltan pocos días para que mi tratamiento comience, sin tabúes.

Así que la primera fase de espera ha terminado. Ahora el contraataque contra mis tumores comenzará. Hablando en términos militares, se siente como si la caballería saliera de la orilla del bosque y se abalanzara contra los enemigos que han invadido mi cuerpo.

Estoy inmensamente agradecido de que esto esté sucediendo. Y de que haya sucedido tan rápido.

Cuando recuerdo el último mes, puedo ver imágenes parpadeantes del gran número de personas que se ha involucrado. Médicos, enfermeras y otros. Sin ellos no estaría donde estoy hoy.

Otro período de espera está comenzando. Pero a diferencia de hace un mes, ahora soy yo el que va al ataque.

Fuente: Revista Arcadia, febrero 2014

Biografía de Henning Mankell AQUI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s