La revolución de las beguinas

Feminismo revolucionario del siglo XII

Fuente: Sandra Ferrer, Mujeres con Historia

beguinas

En el siglo XII se iniciaba en la diócesis de Lieja un movimiento femenino que se rebelaba contra todos los poderes establecidos y determinaba una nueva forma de vida para las mujeres. A pesar de la rebelión aparente, las beguinas consiguieron ganarse el respeto de los ciudadanos y eclesiásticos, aunque algunas voces se alzaron contra ellas e intentaron eliminarlas acusándolas de herejía.

Las beguinas tuvieron su momento de esplendor en aquellos siglos medievales pero poco a poco fueron desapareciendo. Pero algunos beguinatos consiguieron sobrevivir a lo largo de los años, de los cambios religiosos y de las revoluciones políticas y sociales. Llegaron hasta el moderno siglo XXI, gracias a una beguina nonagenaria que fallecía hoy hace un año.

Marcella Padjjin era la última de una larga lista de mujeres que defendieron su libertad creando un mundo a su medida. El mundo de las beguinas.

La alternativa al matrimonio y la castidad

La mujer en la Edad Media tenía pocas alternativas de vida: casarse o ingresar en un convento. En el ámbito doméstico rara vez tendría acceso a la cultura, conocimientos que podía adquirir tras los muros de una orden religiosa renunciando en este caso a una vida en pareja. Siempre tenía que renunciar a algo. Ambas opciones suponían también la necesidad de contar con una importante dote que abriría las puertas de alguna familia importante o de un monasterio destacado.

Ante esta situación, unas mujeres del norte de Europa decidieron hacer un mundo a su medida. Casas aisladas, espacios comunes y el objetivo básico de ayudar a los demás fueron los rasgos principales de los primeros beguinatos.

El carácter revolucionario de las beguinas fue que crearon una comunidad aparentemente religiosa, no en vano se conocían como “mujeres religiosas”, pero que no se regía por ninguna de las reglas monásticas existentes.

beguinato

Ayudando a los demás

El principal objetivo de las beguinas fue el servir a los demás. Orfanatos, leproserías, hospitales eran sus principales lugares de trabajo en los que esas mujeres dedicaban su vida a los demás. Su carácter asistencial iba en la línea de dominicos y franciscanos, las órdenes mendicantes que en el siglo XIII también removerían los cimientos de la iglesia establecida.

Misticismo y cultura

Las beguinas dieron al mundo de la cultura y de la mística medieval grandes nombres como Matilde de Magdeburgo o Hadewijch de Amberes. Con un alto nivel intelectual, estas mujeres se atrevieron a publicar y difundir sus diálogos místicos con Dios, algo que preocupaba a la iglesia, institución que, con estas místicas, quedaba al margen de la relación entre los hombres y mujeres y la divinidad. Pero la sutileza y perfección de sus versos obligó a muchos miembros del clero a alabar y respetar a muchas de ellas.

Defensores y detractores

A pesar de que no existen muchos datos concretos acerca del número de beguinatos, lo cierto es que en menos de dos siglos este movimiento que aceptó también a hombres, se extendió rápidamente por toda Europa.

marcela-pattjin

Jaques de Vitry o Luis IX de Francia (conocido como el pobre rey de las beguinas) fueron algunos de los hombres destacados que defendieron el papel de las beguinas. Sin embargo, la condena por herejía de Margarita Porete, una de las beguinas más famosas del siglo XIII, debilitó las voces en su favor y empezó un cierto proceso de decadencia. En 1312, el Papa Clemente V condenaba su modo de vida. En el siglo XV serían obligadas a fusionarse a la orden carmelita.

A pesar de todos los intentos por frenar este extraño y revolucionario movimiento femenino, las beguinas continuaron existiendo a lo largo de los siglos y la Unesco declaró los beguinatos como centros patrimonio de la humanidad. Fue el 14 de abril de 2013 cuando fallecía Marcella Padjjin y con ella un mundo femenino distinto, original y revolucionario, al menos para los tiempos en que lo vieron nacer. Y es que, a pesar de que la historia no ha reservado demasiadas páginas a estas mujeres, lo cierto es que fueron de las primeras que se organizaron al margen de los órdenes establecidos para defender la solidaridad y la libertad de las mujeres para decidir sobre sus vidas. Y hacer eso en la Edad Media, era una verdadera osadía.

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