Destino

w_Wengiermanpor Juan Carlos Wengierman
Nahariya, Julio 2014

Era mi último viaje. De eso estaba seguro. No me imaginaba como iba a ser mi encierro en la pirámide después de tantos años hasta que me llegara la muerte. Estaba irremediablemente condenado y perdido. Debía morir luego del tiempo, en que el encierro me tragara hasta un abismo negro y profundo. No volver a sentir el sol en mi piel ni tampoco a mi hermosa novia que quedaba junto a Nefertiti, porque habian decidido que ella debía permanecer en su cámara.

No sólo perdería mi vida, sino lo más preciado de un gato como yo: la Libertad. La vida y la libertad. Nunca me imaginé dejar de mirar los días con sus noche, mis hermosas noches de amor. ¿De dónde viene la idea de que hay que morir cuando el rey muere?

Me miré  mis piernas peludas, encogidas por estos barrotes que no me dejaban estirarme como solía hacerlo en la corte. Claro, allí era tratado casi como un dios. Casi diría que era Dios. Me veneraban, me adoraban, me traían ofrendas de todo tipo. Los mejores alimentos, las mejores fragancias de Nubia y de los demás países conquistados, todo eso era para mí, aunque tuviera que compartirlas con el faraón… Pero no importaba, ya que durante las noches me revolcaba con mis novias que siempre venían a visitarme y el palacio se llenaba de aullidos y ronroneos que exclamábamos a viva voz…

Era hermoso como me divertía hasta el cansancio, hasta llegar a mi cama, a los pies de mi princesa que me esperaba para acariciarme con esas manos que también acariciaban a otros.

La sensación de bienestar y libertad eran mi mayor felicidad y desde que nací, en palacio nunca tuve que de que quejarme, dado que mi vida fue una sucesión de momentos eternos de alegrías infinitas.

Pero ahora voy camino al suplicio, encerrado en una jaula de oro, de gruesos barrotes, junto a mi amo que ya es una momia lista para entrar a la eternidad de la pirámide y quedarme con el  el resto de mis días. Se me agolpan  los recuerdos de mi perdida libertad. Había logrado todo lo que quise. Viajes, desfiles, aromas, y lo mas hermoso,  ser amado por la bella Nefertiti.

Mis ansias de correr, de acostarme con mi hermosa princesa, comer los manjares que traían especialmente para mi, revolcarme en su regazo, eran mi goce perpetuo.

¿Cómo podré eludir mi destino, cómo recupero mi libertad si estoy encerrado y voy camino a la eterna oscuridad? Trato de abrir con todas mis fuerzas esta jaula, de filtrarme por los huecos de los barrotes, pero me es imposible. Estamos todos condenados… No podré nunca más rozar y mirar a Nefertiti, mi amor, mi único amor.

Ese cuento de la reencarnación, la otra vida junto a Isis y Osiris, nunca me lo voy a creer.

Apareceré llorando en las costas del Nilo todas las madrugadas, hambriento y apestoso, seré una muestra nauseabunda, un espíritu maligno al que nadie dará una gota de amor… Ese amor que tuve siempre al lado de mi amada Nefertiti…

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